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Hay un camino a la izquierda. Otro Pinto es posible. PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   
Martes, 19 de Enero de 2010 10:18





Carlos M. Gutiérrez*


¿Cambiar el gobierno o cambiar la política?

La experiencia de más de 30 años de ayuntamientos democráticos en nuestro municipio, debería ser suficiente para que tengamos en cuenta que las diversas alianzas, coaliciones y frentes constituidos para derrocar al equipo de gobierno de turno, sólo han conseguido el efecto de desbancar al “enemigo de todos” para, posteriormente, los vencedores, o bien dedicarse a repartirse puestos, prebendas y, en definitiva, poder. O bien, para seguir aplicando parecidas políticas a las ya  implementadas por los “derrocados”, con mayor o menor fortuna.

El último ejemplo, no por ello menos escandaloso, fue el pacto llevado a cabo por un partido, como  Juntos por Pinto, que pretendía representar una supuesta “izquierda social”, y que, en realidad, tuvo como objetivo central desbancar, pactando con quién fuese, al gobierno socialista de Antonio Fernández. De ese pacto, hecho a espaldas de la militancia, y de la falta de claridad de ideas de un proyecto real que fuese más allá de desplazar a los que ya estaban, parte, en mi opinión, la posterior bancarrota de Juntos por Pinto. La cosa, como ya por desgracia hemos podido comprobar, culminó con la traición a sus electores del concejal Reyes Maestre, que asumió que, una vez escindido de sus electores –vía pacto con el PP- ya era libre para negociar “autónomamente” su cuota de poder. El final fue la vergonzosa y vergonzante moción de censura que terminó con el cambio en el gobierno municipal.

No basta con posicionarse contra el equipo de gobierno, no se trata de desbancar a unos para colocar a otros. Es necesario un cambio profundo en la manera de hacer política. Ni siquiera los pactos son necesarios. ¿Un gobierno en minoría del PP hubiese sido mucho más inestable que lo que lo fue el constituido con JPP? Los hechos demuestran bien a las claras que No. El concepto de gobernabilidad es demasiado laxo y moldeable según los intereses de los que lo manejan. Los pactos reales y fructíferos solo pueden ser posibles desde la coincidencia política y programática . Lo demás, como ya hemos visto, es engañar a los electores y al  pueblo en su conjunto.

Además de la conclusión de que los “pactos anti” no funcionan, deberíamos también concluir que los partidos sin un claro proyecto, sin una definición ideológica mínima, basados en una difusa “buena voluntad” no son capaces de resistir la “irresistible atracción del poder”. Los pinteños y pinteñas deberían aprender de la experiencia y, al menos, decantarse por opciones que tengan claro que es lo que harían si obtienen representación institucional. Los partidos “atrapalotodo” o aquellos que hagan sus propuestas “en negativo”, son susceptibles de cualquier vaivén o enjuague político, en el peor sentido del término político.

Es comprensible que se pudiera dar un fenómeno, visto lo visto, de desconfianza por parte de los pinteños  y pinteñas hacia las formaciones consideradas “pequeñas”. Sería estúpido y un engaño, negar que en esta cuestión, “el tamaño si importa”. Es evidente que una formación grande y con amplio apoyo social tiene una mayor capacidad para la intervención política. Sí, el tamaño importa, pero no es determinante. Podemos ver varios ejemplos de formaciones políticas –el más significativo es el caso de IU- que declaran una amplia nómina de militantes, y, sin embargo, viven hace años instaladas en la más absoluta parálisis política y social. En el lado opuesto tendríamos el ejemplo del MIA-Pinto, un partido “pequeño”, pero que participa en todos los foros, toma posición sobre cada una de las cuestiones de la política pinteña,  intenta movilizar a los ciudadanos sobre reivindicaciones justas y tiene claro que no pactará con ninguna de las formaciones políticas de nuestra Corporación.

¿Es necesaria la izquierda en Pinto?

En mi opinión, es ahora más necesaria que nunca. La labor destructiva que está llevando el llamado “Tripartito” es de una magnitud que difícilmente somos capaces de llegar a comprender. El imaginario colectivo asocia, en Pinto, “izquierda” con PSOE e IU , eso me parece extremadamente grave. El actual gobierno –falsamente autodenominado de izquierdas-  está llevando a cabo políticas que nada tienen que ver con un programa político realmente de izquierdas. Además, la prepotencia y el desprecio por los trabajadores- casos como el de las trabajadoras de ayuda domiciliaria, los trabajadores municipales, la plantilla de Airvent o las educadoras de las Escuelas de Infantil- no son ni pueden ser divisa de un gobierno de auténtica izquierda.

Esta mal llamada izquierda, al menos en el caso de IU, no puede ser regenerada o refundada desde dentro. Las prácticas cupulares, el interés exclusivo por los puestos y por vivir de la política, han creado, intencionadamente, unas redes clientelares que sólo podrían desaparecer a través de la salida de las instituciones. Esa es la única solución que vislumbro para IU en Pinto, una “travesía del desierto” fuera de las instituciones y un cambio radical en las personas. Un proceso, que de producirse, sería a bastante largo plazo. La solución, no consiste solamente en cambiar el cabeza de lista, la patología es bastante más grave. Se han instalado –en esta organización pinteña- unos modos de entender la política que exclusivamente se refieren al reparto de influencias y a “vivir de las migajas” del PSOE.  La reforma moral e intelectual debe ser muy profunda.

Sin ningún tipo de ánimo autoproclamatorio y, desde la más absoluta y consciente de las modestias, puedo afirmar que pienso que la única opción de izquierdas seria que existe actualmente en Pinto está representada por el Movimiento de Izquierda Alternativa de Pinto. No debe ser esto, desde una visión amplia, un motivo para la satisfacción. Es necesario que los planteamientos de izquierdas tengan una mayor representación social e institucional. Pienso que a día de hoy eso pasa, exclusivamente, por el crecimiento y consolidación del proyecto del MIA-Pinto y por que este partido pueda conseguir una mayor repercusión a través de su participación en las instituciones. Podemos estar hablando de la ¿última? oportunidad para la izquierda en Pinto. En España, y en Pinto en particular, es necesario recuperar la dignidad de la izquierda, es necesario que los ciudadanos vean a la izquierda como algo distinto, como una opción real, distinta y alternativa.

Es más necesaria que nunca la izquierda en Pinto porque es imprescindible una voz que ponga la política –con mayúsculas- por encima de las luchas mezquinas por el poder. Es necesaria, porque debe haber una voz que se oponga a las políticas neoliberales y privatizadoras, las haga quién las haga, PP o PSOE. Es necesaria porque debe haber una formación que propugne que ética y política, así como medios y fines, deben mantener una ligazón indisoluble. Es necesaria, porque debe de existir una fuerza que reniegue de pactos que sólo tienen como objetivo el reparto de cargos y sueldos astronómicos. Es necesaria, porque debe haber un partido que cuestione la necesidad de una interminable nómina de cargos de confianza. Es necesaria, también,  porque hace falta una propuesta política que defienda que el poder real no debe ser de los constructores y sí de los ciudadanos. Y es necesaria, en definitiva, porque es necesaria una fuerza que crea realmente en la participación ciudadana como medio de “democratizar la democracia”, de devolver la soberanía al pueblo.

Todo esto se podrá llevar a cabo si esta izquierda alternativa consigue ir consolidando su proyecto y recuperando la confianza de los ciudadanos. Somos conscientes que sólo seremos capaces de recuperar esa confianza a través de dar ejemplo constantemente y sin reposo. Sólo seremos capaces de consolidar ese proyecto de izquierdas, si hacemos exactamente lo contrario a lo hecho hasta ahora por la autoproclamada izquierda. Esto es, en vez de destruir y cooptar el tejido ciudadano y asociativo, fomentarlo, darle autonomía e intentar derivar cada vez mayores espacios de poder de las instituciones a los organismos de participación ciudadana

La importancia de la participación

Se pueden cambiar muchos gobiernos municipales, pueden gobernar unos u otros, pero si queremos cambiar las cosas de verdad, llevar a cabo un cambio real que perdure, hay que dar voz a los ciudadanos. No se trata sólo de constituir organismos o elaborar programas para la Participación Ciudadana. Es necesario llevar a cabo políticas activas. Hay que fomentar, animar e incitar a la participación. En un primer momento, incluso, sería necesario en algún modo, y para combatir la pasividad y el hastío  reinantes, “forzarla” Es necesaria una fuerte voluntad política, esta voluntad solo puede partir de una firme convicción, o sea, de creerse la democracia.

La Participación  Ciudadana no puede limitarse, tampoco,  a un momento puntual, a dictar una ley a crear un Consejo o cualquier otro órgano “formal”.  Sólo es posible que la participación avance si se entiende como un proceso de aprendizaje. Pero no un proceso de aprendizaje en el que los técnicos y los políticos “imparten doctrina” a los ciudadanos y a las Asociaciones. Estamos hablando de un proceso en el que unos y otros comparten experiencias e ideas. Un proceso interactivo con efecto de ida y vuelta y mutuamente enriquecedor.

Ese proceso de aprendizaje debe materializarse, a su vez, en un avance en la participación, o lo que es lo mismo,  en una capacidad cada vez mayor por parte de los ciudadanos  para conquistar espacios  amplios de decisión. Se trataría de abordar un proceso que, mediante avances graduales, adecuados al nivel de aprendizaje conseguido, se culminase en unos Presupuestos Participativos, en los que la mayor parte del presupuesto municipal fuera decidido por los ciudadanos.

La voluntad política sobre la participación ciudadana quiere decir estar absolutamente convencido que es necesario un cambio radical y duradero en la forma de hacer política.  Supone tener la valentía de cambiar las relaciones de poder, sustrayendo una parte importante de éste a los políticos y entregándolo directamente a los ciudadanos. Supone, en definitiva, acometer un cambio tan revolucionario como conseguir que la ciudadanía se implique en las decisiones y “aprenda” a tomar una mayor parte de su destino en sus manos. Y algo aún más importante, estaríamos hablando de un cambio permanente. No sería posible más hurtar a los ciudadanos los espacios de decisión conseguidos.

Sí, se puede

Algunas recientes encuesta y el sondeo diario con nuestros vecinos, indican que existe una enorme sensación de cansancio y desconfianza hacia la “clase política”. Me parece absolutamente lógico y nada criticable. Ante esto, la reacción más fácil sería, o bien la pasividad y el abandono de los espacios de las política, o bien el llamado “voto útil”, que en realidad es el más inútil de los votos.  Ahora bien, tengamos claro que si los ciudadanos abandonamos el campo de batalla de la política –en las instituciones y fuera de ellas- estos campos son ocupados y explotados hasta la extenuación por esos políticos de los que renegamos en las charlas de bar. Votar por “lo malo conocido” supone, en mi opinión,  aceptar el fracaso de la democracia y cerrar las puertas a la posibilidad de que otra forma de hacer política –más ética, más transparente- sea posible.

No se trata de entregar confianzas ciegas a proyectos políticos que aún tienen mucho por demostrar. Se trata de participar en política, se trata de crear organismos ciudadanos independientes y críticos con el poder establecido. Se trata, también, de observar, de estar atentos, de valorar programas, trayectorias y prácticas políticas. Y a partir de ahí elegir, y que, una vez se haya hecho esa elección, la participación, el control y la exigencia de rendición de cuentas sean constantes e ineludibles. Sólo así seremos capaces de evitar que se repitan experiencias desagradables como las que todos conocemos. Hay un camino -que merece mucho la pena recorrer- a la izquierda. Otra Izquierda y otro Pinto son necesarios e imprescindibles.


* Carlos M. Gutiérrez (Militante del MIA-PINTO)

Última actualización el Martes, 19 de Enero de 2010 10:27