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Por qué los trabajadores de Airvent vencerán PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   
Jueves, 25 de Febrero de 2010 14:49



Por qué los trabajadores de Airvent vencerán

*Carlos M. Gutiérrez.


La emoción provocada por poder contemplar como un grupo de trabajadores, prácticamente de todas las generaciones, eran capaces de confraternizar y, al mismo tiempo, continuar su lucha participando juntos en un concierto solidario, me lleva a escribir estas líneas como modesto homenaje hacia ellos y sus familias.

Me parece necesario decir, en primer lugar, que la gran victoria de los trabajadores de Airvent ya se ha producido. De aquí en adelante, solo es posible que se profundice y se convierta en definitiva. Afirmo que la gran victoria ya se ha producido, porque el sólo hecho de que hayan sido capaces de mantener la unidad y la moral alta durante tanto tiempo, constituye un suceso que podría ser calificado de ejemplar y casi de heroico.

El ejemplo y la victoria de estos trabajadores, son el ejemplo y la victoria de todos nosotros. Sirven, sobre todo, para mostrarnos cuál es el camino que debemos recorrer. De este magnífica lucha debemos obtener, como conclusión básica, que organizarse y pelear por nuestros derechos da buenos resultados.

Consciente o inconscientemente, estos trabajadores  están impugnando el discurso habitual de las direcciones de los llamados “sindicatos mayoritarios”, y de algunos partidos políticos según el cuál, hay  que instalarse permanentemente en la derrota, en la aceptación de la pérdida de derechos, y en lo inevitable de los cierres patronales.

Me parece también extraordinariamente importante subrayar, que ésta es una victoria y una lucha contra la ideología dominante. Podemos observar como el individualismo y la renuncia a buscar salidas colectivas a los problemas constituyen el pan nuestro de cada día. El individualismo es la vía de entrada para el populismo, para esperar que nuestros problemas los arreglen otros. Los trabajadores de Airvent han abierto una brecha en este discurso dominante, y han  sido capaces de comprender que la única salida posible era la colectiva. Parece que tienen claro que lo importante es salvar la fábrica y seguir con la producción, y que, si eso se consigue, todos los puestos de trabajo estarán garantizados.

No estaría de más que las organizaciones que se dicen representantes de los trabajadores tomarán nota de esta experiencia de Airvent, y fueran capaces de comprender la centralidad política de la cuestión del mantenimiento de la unidad de los trabajadores y de la renuncia a las soluciones individuales. El discurso, últimamente demasiado habitual en algunas direcciones sindicales, de echar la culpa a que los trabajadores “ya no quieren luchar”, debería ser cancelado para siempre de los manuales de actuación de estas organizaciones. No es admisible entregar la derrota sin ni tan siquiera inspeccionar el campo de batalla.

En unas circunstancias en las que la tendencia del sistema es a fragmentar  y a individualizar tanto el conjunto de nuestras relaciones sociales, como especialmente las relaciones laborales, resulta fundamental que surjan estas experiencias de solidaridad y de autoorganización. Todos los trabajadores y trabajadoras vamos a tener que afrontar en el futuro próximo estos procesos de fragmentación. Parece que uno de los más importantes será el de tratar de individualizar la relación trabajador-empresario, a través de la destrucción de la negociación colectiva. La situación de Airvent parece dejar bien claro  que la única vía que dota de fuerza a los trabajadores es la de encarar cualquier negociación o conflicto desde una respuesta colectiva.

También habría que decir que esta lucha no debe ser entendida como algo estrechamente particularista,  o circunscrito a un pequeño ámbito local.  Esta lucha laboral sirve para que seamos capaces de vislumbrar cuál es la hoja de ruta a seguir en cualquier tipo de reivindicación ciudadana.  Los ejemplos de las movilizaciones contra la brutal subida de impuestos, otras como las efectuadas contra la subida del IBI o la Ecotasa, o las más recientes de los padres del Colegio Dos de Mayo, son una muestra más de la necesidad de la unión y las respuestas coordinadas.  La salida colectiva no sólo es insoslayable para las cuestiones laborales, sino que lo es, también, para todos los problemas que nos afectan como ciudadanos.

Este hermoso ejemplo que nos han dado los trabajadores de Airvent no debe quedar en agua de borrajas. En mi opinión, debe tratarse de un auténtico toque de atención, y de una llamada a la reflexión. A partir de ahí, debemos comprender que afrontar cualquier problema o reivindicación de manera individual es siempre la peor de las posibilidades. La capacidad de construir la unidad, y de ser capaces de trazar un camino para buscar salidas colectivas son las claves para alcanzar la victoria. Estos trabajadores nos lo han demostrado. Nuestra mejor respuesta a la impagable lección recibida  debe ser participar y ayudarles en todas sus movilizaciones.

Sea cuál sea el final de esta lucha de los trabajadores, habrá que constatar que tanto ellos como sus familias han salido reforzados como personas. Han vivido una experiencia que, si bien muy desagradable, les ha reportado enseñanzas que les serán muy útiles para afrontar posteriores adversidades. La dignidad y la inteligencia con la que están viviendo estos días de sufrimiento no sólo les está constituyendo en ejemplo para los demás, sino que les está moldeando como seres humanos más solidarios, más fuertes,  en definitiva, mejores.


Carlos Gutiérrez (Militante del MIA-Pinto)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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